Lamento cubano

Eliseo Grenet (La Habana, Cuba, 1893-1950) es considerado uno de los grandes compositores, pianistas y arreglistas cubanos. Su música era un estallido multicolor, una olla de ritmos que tan pronto se explayaba en el baile como en la canción y el lirismo de altos vuelos. Muchos de los intérpretes cubanos más populares mantienen piezas suyas en su repertorio.

El del pianista Bebo Valdés (Quivicán, Cuba, 1918 – Estocolmo, Suecia, 2013) es uno de los nombres más importantes de la historia de la música cubana. Fue precursor del jazz latino y creador de la batanga, un ritmo propio que arrasó en la isla durante los años cincuenta. Enfrentado al castrismo, Valdés se exilió en 1960. Primero en México, luego en España y finalmente a Suecia, donde trabajó como modesto pianista de hotel a partir de 1963.

En 1932, durante la dictadura de Gerardo Machado, Eliseo Grenet se vio obligado a marchar al exilio tras componer “Lamento Cubano”, un son de tono sombrío y alejado de la fiesta que conectaba identidad cubana con tristeza e inquietud. Bebo Valdés es uno más de los muchos músicos sudamericanos que la han grabado. Él lo hizo desde el exilio, y la suya es una versión instrumental que no necesita la palabra para conmover.
 
 
 

 
 
 

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